Even a Replica Can Fall in Love entrega quizá su episodio menos convincente de la temporada, aunque no por ello deja de ser interesante. Seguir el avance emocional de Nao en este viaje resulta emotivo y encantador, mientras la historia nos recuerda que las réplicas pueden parecer idénticas a los originales, pero conservan diferencias profundas.

El centro del episodio gira en torno al club de literatura, aunque muchos seguidores habrán puesto la mirada en la relación entre Nao y Sunao. Su vínculo parece crecer de manera constante y, lo más atractivo, se muestra con sutileza: sin grandes gestos, en escenas breves y momentos ocasionales que, aun así, logran ser efectivos.
De vuelta al club, aparece un recurso clásico que los fans del anime reconocerán: el club en peligro de desaparecer. Ante la falta de miembros, deben vender muchas copias de su revista para demostrar que merece continuar. Ritsuko, compañera de Nao, propone colaborar con el club de teatro —también en riesgo— para unir fuerzas y sobrevivir con una estrategia conjunta.
Aunque esta subtrama añade un elemento adicional, no alcanza el impacto esperado. Los nuevos personajes carecen de autenticidad y no logran destacar, dejando un vacío difícil de explicar. Sin embargo, la rápida introducción de un misterio relacionado con las réplicas —apenas insinuado mediante una nota en un papel— despierta curiosidad y genera expectativas sobre lo que podría venir.
En definitiva, este episodio no brilla especialmente, pero tampoco decepciona. Mantiene ese aire fresco que cautiva a su audiencia y conserva la mecánica que invita a seguir viendo hasta el final, con la sensación de que lo mejor aún está por llegar.