SHIBOYUGI vuelve a sumergirnos en otro juego de la muerte, esta vez titulado “CANDLE WOODS”. La trama se centra en los sucesos de este desafío, sin importar el orden previo de los juegos. Yuuki despierta vestida con un traje de conejo y pronto descubre que el resto de las participantes lleva un atuendo similar. Allí se reencuentra con su mentora y líder del grupo, Hakushi. Sus breves palabras iniciales resultan valiosas, pues ayudan a asimilar mejor el entorno y la dinámica del nuevo reto: dos equipos enfrentados, donde las “conejas” deben proteger sus vidas mientras el grupo contrario intentará cazarlas. Como ya es costumbre en la serie, cualquiera puede convertirse en cazador o presa.

El anime sigue destacando por su diseño de personajes, que ha brillado a lo largo de toda la temporada. Aunque algunas decisiones artísticas puntuales han generado debate, la fuerza de la trama (con su mezcla de sencillez y crueldad) mantiene al público atrapado frente a la pantalla.
La interacción entre Yuuki y Hakushi es breve pero reveladora, pues aporta información sobre aspiraciones y futuros planes. El episodio, aunque más pasivo y sin grandes giros, funciona como una antesala cuidadosamente construida para el inquietante juego que está por comenzar.
La introducción del equipo contrario se da con el despertar de Moegi, quien rápidamente se presenta como veterana en los juegos de la muerte. Al identificar a sus compañeras como novatas, queda claro que el equipo enfrenta una desventaja. En una escena dura pero bien dirigida, Moegi explica las reglas y la crueldad del juego, incluso recurriendo al sacrificio de otras participantes. Este momento, crudo y contundente, resalta una vez más la dirección sólida que caracteriza al anime.
Sin embargo, el episodio también muestra que Moegi no es solo una figura fría y calculadora. Aunque se mantiene firme frente a su equipo, en soledad deja entrever la agonía por sus decisiones, lo que añade una capa de humanidad a su personaje.
En definitiva, este capítulo puede describirse como una mezcla de emociones que prepara el terreno para un clímax prometedor. SHIBOYUGI continúa entregando drama, tensión y momentos intensos, con algunas decisiones cuestionables en la animación que, aun así, no logran opacar sus virtudes. Posiblemente sea el segundo episodio más tranquilo de la serie, pero está bien estructurado para encaminar lo que viene.